Bandera, bombo y redo: Las Rojas Argentina en la vigilia por el aborto legal

Es un día histórico, y la columna de Las Rojas, repleta de pibas, banderas rojas y pañuelos verdes, destaca por sus inconfundibles cantos y su agite incansable. Saben que los derechos se conquistan en las calles.

«Estamos desde muy temprano» dice Agustina, 17 años de edad, vino con su hermana y su mamá a participar de la movilización. Como ella, miles de mujeres comenzaron a luchar por el aborto legal en los últimos años, sumándose a la impresionante marea verde que logró torcer la opinión pública y ganar una mayoría social en 2018.

Al calor de esta pelea, Las Rojas ha sido probablemente la agrupación feminista de izquierda que más ha crecido, sumando cientos y cientos de compañeras a sus filas, y contando con miles de simpatizantes en todo el país y más allá.

En lo que comienza a ser una movilización enorme, la columna de Las Rojas destaca por su aguante. Desde el día de ayer, miércoles 9, mantienen una delegación en el congreso. Un aguante digno de respetar: fueron las primeras en llegar y, de manera ininterrumpida, mantienen un agite enérgico, expresando una fuerza inconfundible. Le pegan al bombo y a los redoblantes, y agitan las banderas, con una energía electrficante sin que el ritmo se resienta por el calor abrasador. En cada golpe va el sentimiento por la pelea que, de manera intransigente, vienen dando hace años.

«Hoy las calles son de nosotras» dice Paula, 59 años, reflejando con emoción en la voz la experiencia de haber luchado durante años por este derecho.

Milita hace años en la agrupación, que, ligada al Nuevo MAS, fue de las primeras en levantar la bandera del aborto legal como reivindicación central. Las militantes de Las rojas sienten muy hondo el compromiso con la lucha por este derecho. En 2012, cuando Las Rojas concentraron en las puertas del hospital Ramos Mejía para exigir que se garantice un aborto no punible, Manuela Castañeira destacó por su claridad hablando en los medios e incluso discutiendo con Feinman, quien defendía los argumentos pro-vida. Este y otros registros muestran que, en cada lugar donde se disputó este derecho, ellas estuvieron en la primera fila para exigir que se garantice.

Aunque consideran que sería un avance significativo la aprobación del proyecto de ley en diputados, también manifestaron sus críticas al proyecto presentado por el oficialismo.

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Mediante un comunicado emitido los últimos días, señalaron que: «El gobierno sigue negociando concesiones con la Iglesia. Quieren incluir la objeción de conciencia institucional, que en los hechos significa permitir que hospitales y clínicas enteras se nieguen a realizar aborto.»

Sin duda, el avance de este derecho es producto de la enorme movilización del feminismo, la juventud y las trabajadoras. De organizaciones como Las Rojas y otras, que dieron la pelea en todos los ámbitos para ganar una mayoría social y lograr poner en agenda las reivindicaciones de las mujeres.

La negociación por parte de los bloques políticos de los partidos patronales terminó consensuando un proyecto que no es el de la marea verde. Todo lo progresivo que tiene es gracias a la presión por abajo, a las miles de movilizaciones, pañuelazos y concentraciones, todos los límites y trampas son producto de la rosca y el poroteo entre cuatro paredes de espaldas al movimiento de mujeres real.

Las Rojas entienden que es la movilización en las calles la única garantía, no sólo para que este proyecto se apruebe sin condicionamientos para ejercer el derecho, sino para que se reglamente y se haga efectivo en su momento. Sus incansables bombos y redos van a seguir sonando, hasta que sea ley, y hasta que se garantice una y mil veces el derecho a decidir de todas las mujeres sobre su propio cuerpo.